El mantenimiento sin parar actividad permite revisar, reparar o rehabilitar una fachada de aluminio y vidrio sin desalojar el edificio ni cortar su uso normal. En hoteles, oficinas y sedes corporativas de vecinos, la clave está en una planificación por fases, accesos seguros, horarios bien medidos y soluciones técnicas. Todo para reducir las molestias a los inquilinos, clientes y visitantes.
Qué significa trabajar sin detener el edificio
En este sector hablamos de mantenimiento concurrente, en línea o con el edificio operativo. No se trata de trabajar deprisa ni de asumir riesgos. La idea es organizar la intervención para que el inmueble siga funcionando mientras arreglamos una zona concreta.
En una fachada ligera, como un muro cortina, esto suele ser viable. ¿El motivo? El trabajo se puede dividir por paños, plantas o orientaciones. Arreglamos una zona, comprobamos que no filtra y la dejamos lista antes de pasar a la siguiente. Así, el hotel sigue alojando huéspedes, la oficina no pierde puestos de trabajo y la comunidad no se queda bloqueada durante semanas.
La meta no es únicamente evitar un cierre temporal. También buscamos reducir el tiempo de exposición de los usuarios, controlar el ruido, mantener despejadas las entradas y evitar que un problema pequeño —una junta rota o una gotera— termine siendo una reparación de emergencia y mucho más cara.
Tres casos de uso habituales
Hoteles: intervenir sin afectar la experiencia del huésped
En un hotel, una fachada en mal estado significa habitaciones fuera de servicio, quejas por filtraciones o una imagen poco cuidada desde la calle. Por eso, lo habitual es trabajar por verticales o por plantas, coordinando los accesos con recepción y el departamento de pisos.
Las tareas más comunes son cambiar vidrios, repasar sellados, reparar perfiles, revisar anclajes visibles y hacer la limpieza técnica de las zonas acristaladas. Cuando hay que trabajar desde el exterior, apuramos las franjas con menor ocupación. En la práctica, limitamos una habitación de forma temporal, pero no cerramos todo el establecimiento.
IMFALÚ ha intervenido en el hotel Meliá, también conocido como Edificio Ski, con una superficie de fachada de 13.500 m². También hemos trabajado en el Hotel Roselló. Allí, la coordinación con la operativa del negocio es tan crítica como la propia reparación. Puedes consultar más detalles en esta guía sobre mantenimiento de fachadas en hoteles.
Oficinas: preservar productividad y accesos
En un edificio de oficinas, cerrar una planta entera afecta a decenas o cientos de trabajadores. Por eso conviene separar los trabajos exteriores de los interiores. Fundamental avisar con tiempo a los property managers, las empresas inquilinas y a los equipos de prevención.
Una secuencia eficaz empieza por la inspección inicial. Luego actuamos en un paño, revisamos juntas y drenajes, y retiramos los andamios antes de abrir esa zona otra vez. Las reparaciones con trabajos verticales, plataformas o andamios se eligen mirando la altura, el entorno, el peso de los materiales y la obligación de proteger aceras y entradas.
En el WTC Cornellà, IMFALÚ trabaja desde 2013 en el mantenimiento de sus fachadas. El complejo sigue abierto y operativo mientras programamos actuaciones concretas en una envolvente de gran tamaño. Allí exigimos un control riguroso y trazabilidad de cada intervención.
Este mismo criterio lo aplicamos en Parc Vallsolana, en Sant Cugat, donde damos servicio desde 2016. También en Torre Tarragona, con 10.000 m² de fachada. Para entender mejor este tipo de inmuebles, te dejo nuestra guía sobre mantenimiento de fachadas de oficinas.
Carteras de edificios: proteger el activo y a sus usuarios
En un edificio en uso, la prioridad suele ser arreglar el problema sin cortar el paso por accesos, terrazas, garajes o locales. Quien gestiona el activo necesita un plan claro para presentarlo a la propiedad, un presupuesto desglosado y pruebas del estado inicial y final del trabajo.

Trabajar por sectores nos permite centrar los esfuerzos en las zonas dañadas. Si hay riesgo de que se caiga algo, delimitamos el área y actuamos de urgencia. Si el problema es una filtración localizada, lo lógico es diagnosticar primero, sin cambiar piezas de toda la fachada a lo loco.
La auditoría de fachadas sirve para ordenar los daños según su gravedad, urgencia y coste. Después, un informe técnico facilita las decisiones y deja por escrito las recomendaciones para futuras revisiones o para una posible ITE.
Cómo se planifica un mantenimiento concurrente
No hay una receta mágica para todos los edificios. El plan debe adaptarse al tipo de fachada, al uso del inmueble, a cómo se accede y a las restricciones de la zona.
- Levantamiento del estado actual. Revisamos perfiles de aluminio, vidrios, juntas, sellados, drenajes, fijaciones y posibles goteras. Las fotografías geolocalizadas o marcadas por planta ayudan a localizar cada problema.
- Clasificación de riesgos. Separamos los fallos estéticos de los que pueden comprometer la seguridad o la estanqueidad. Un vidrio roto o un panel suelto exigen una respuesta muy distinta a un lacado simplemente envejecido.
- Definición de fases. Dividimos la fachada por ejes, plantas, patios o alzados. Cada fase tiene su fecha de inicio, su duración, los medios necesarios, las protecciones y el criterio para darla por buena.
- Coordinación con el usuario. Tanto hoteles como oficinas o comunidades necesitan conocer los horarios, los ruidos previstos y las zonas de paso cortadas. Una comunicación clara evita conflictos durante los trabajos.
- Ejecución y comprobación. Al terminar cada fase, revisamos los acabados, las fijaciones, los sellados y cómo evacua el agua. Si arreglamos una filtración, a veces hay que hacer pruebas de estanqueidad.
- Entrega de documentación. Cerramos la obra con fotos, trabajos hechos, materiales usados y recomendaciones. Gracias a este historial pasamos de estar pendientes de averías a tener un plan de mantenimiento preventivo de fachadas.
Qué trabajos pueden hacerse sin parar la actividad
En fachadas de aluminio y vidrio, las actuaciones más frecuentes son:
- Inspección visual y revisión de juntas, perfiles, vierteaguas y desagües.
- Limpieza técnica de vidrios y elementos de aluminio, siempre con medios adecuados a la altura.
- Reparación de sellados en mal estado y cambio de juntas compatibles.
- Sustitución de lunas rotas o dañadas, montando protecciones temporales y planificando la maniobra.
- Ajuste o reparación de ventanas, herrajes y mecanismos de cierre.
- Regeneración del acabado del aluminio si aún tiene salvación.
- Cambio puntual de perfiles, paneles o piezas dañadas.
- Obras de rehabilitación parciales, trabajando paño a paño.
IMFALÚ fabrica e instala fachadas de aluminio y vidrio. Pero también las mantiene, las repara, las regenera y las rehabilita. Esta capacidad nos permite valorar si conviene arreglar una pieza, recuperar el pintado o fabricar un componente nuevo mediante nuestro servicio de fabricación e instalación de fachadas. Ojo: no tocamos fachadas de obra. No hacemos SATE, morteros, revocos ni albañilería.
Seguridad: actividad continua no significa riesgo asumido
Trabajar con el edificio abierto obliga a seguir un procedimiento estricto. Debemos definir accesos, zonas excluidas para el público, protecciones contra caídas de objetos y el recorrido de los peatones. Todo ello coordinado con las empresas que ocupan el inmueble.
La empresa contratista tiene que evaluar los peligros y cumplir la normativa de prevención de riesgos laborales al pie de la letra. Para los trabajos en altura, los equipos, los anclajes, las líneas de vida y los sistemas anticaídas deben ser los adecuados. Además, se revisan antes de usarlos. La Fundación Laboral de la Construcción publica recursos de referencia sobre formación y seguridad en este sector.
Si la obra toca elementos con riesgo eléctrico, instalaciones cercanas o zonas de paso, la coordinación en materia de seguridad debe quedar clara antes del arranque. Tampoco se pueden improvisar los horarios. Subir o bajar un vidrio gigante requiere espacio, controlar el viento y tener el camino protegido, aunque el resto del edificio siga funcionando con normalidad.
Normativa y mantenimiento de la envolvente
El Código Técnico de la Edificación marca exigencias en materia de seguridad, salubridad, ruido y ahorro de energía. El Código Técnico de la Edificación es la fuente oficial para consultar las reglas de cada actuación.

La obra en cuestión puede pedir proyecto, dirección facultativa, medios auxiliares autorizados o papeleo en el ayuntamiento. Todo dependerá de su alcance y del municipio. En Cataluña, la ITE y el IEE suelen sacar a la luz problemas de conservación que luego hay que priorizar y corregir.
El RD 853/2021 regula las ayudas a la rehabilitación residencial y a la eficiencia energética. Pero ojo, esto no convierte cualquier arreglo en subvencionable. Antes de darnos por aprobada una ayuda, hay que revisar la convocatoria, el edificio, el porcentaje de ahorro exigido y los papeles en Habitatge de la Generalitat. Para entender cómo aisla tu fachada, échale un ojo a este artículo sobre ahorro energético en fachadas.
Cuándo conviene reparar, regenerar o rehabilitar
La decisión depende del origen del problema y del estado general del sistema. Un sellado malo se arregla con una reparación puntual. Un aluminio desgastado, pero firme, admite una regeneración. Ahora bien, si perdemos prestaciones por todo el edificio, tocará plantear una rehabilitación por fases.
La reparación de fachadas suele ser la vía más rápida para un daño localizado. La regeneración sirve para recuperar componentes sin cambiar toda la estructura, siempre que el soporte y el diseño sirvan. Si hay muchos fallos, cambios de uso o nuevas exigencias energéticas, hace falta un diagnóstico más profundo antes de empezar.
La experiencia nos enseña a evitar dos errores muy típicos: cambiar piezas cuando solo hacía falta arreglar, o retrasar una obra que acabará dañando interiores y molestándose a los usuarios. IMFALÚ reúne un equipo con más de 30 años de oficio. Hemos intervenido más de 150 edificios y 300.000 m² de fachada.
Si necesitas que alguien revise una fachada en Barcelona o su área metropolitana, puedes contactar con IMFALÚ. Estudiamos el edificio, para qué se usa y cómo arreglarlo sin detener su actividad.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se realiza el mantenimiento de fachadas de aluminio y vidrio en edificios de oficinas en Barcelona sin interrumpir la jornada laboral?
Programando los trabajos en franjas horarias de baja actividad, como fines de semana o primeros tramos del día, y utilizando plataformas móviles exteriores para que los operarios trabajen desde el exterior sin acceder a las plantas.
¿Qué plazo orientativo lleva el mantenimiento preventivo anual de una fachada de aluminio de unos 500 metros cuadrados?
Para esa superficie, el sellado de juntas, revisión de carpintería y limpieza de vidrios suele resolverse en tres o cuatro días de trabajo, siempre que no se detecten deterioros estructurales que requieran piezas de recambio.
¿Es obligatorio por normativa en Cataluña realizar revisiones periódicas de los elementos de cerramiento de vidrio en edificios comerciales?
Sí, el Informe de Evaluación de Edificios (IEE) obliga a inspeccionar la fachada y sus elementos cada diez años, pero en locales de pública concurrencia lo habitual es fijar revisiones anuales para cumplir con la normativa de prevención de riesgos laborales.
¿Se pueden sustituir módulos de vidrio de una fachada sin desmontar el marco de aluminio ni afectar al resto de la planta?
En sistemas de muro cortina de módulos independientes basta con retirar las gomas de presión exteriores de esa hoja concreta, sustituir el vidrio y volver a sellar, un procedimiento de unas cuatro horas que no afecta a los marcos contiguos.
¿Qué productos de limpieza hay que evitar en el mantenimiento de aluminio anodizado lacado para no dañar el acabado de la fachada?
Debes descartar abrasivos, lejías y disolventes con base alcalina o ácida; lo adecuado es usar agua con detergente neutro y aclarar con agua desmineralizada para prevenir el deterioro de la capa de barniz y juntas EPDM.
Contenido elaborado con asistencia de IA y revisado por el equipo de IMFALÚ.




