Cuando un estudio busca fachadas arquitectos colaboracion, no necesita un catálogo de acabados. Busca un socio que sepa convertir una intención de diseño en una solución fabricable, presupuestada y ejecutable. La clave está en coordinar todo desde el principio. Así resuelves encuentros, prestaciones, mantenimiento y plazos antes de que lleguen los problemas a obra.
1. Define qué debe resolver la fachada
Antes de hablar de perfiles, vidrios o colores, redacta una ficha rápida del proyecto. Anota el uso del edificio, orientación, altura, modulación, porcentaje de huecos y ubicación. Añade la exposición al viento y el estado actual si hablamos de una rehabilitación.
Por eso conviene ordenar las prioridades desde el primer minuto. En unas oficinas pesa más la transparencia; en un hotel, el control solar. Tampoco da igual intervenir sobre un muro cortina que levantar una fachada nueva. El presupuesto, el plazo y la necesidad de mantener el edificio operativo deben aparecer en el primer contacto.
La fachada hace muchas cosas a la vez. Garantiza la estanqueidad frente al agua y al aire, da aislamiento térmico y acústico, aporta seguridad y define la imagen del edificio. El Código Técnico de la Edificación marca exigencias muy claras. Afectan sobre todo al DB-HS 1, para protección frente a la humedad, y al DB-HE, sobre ahorro de energía.
En rehabilitaciones, no confundas una mejora estética con una actuación real en la envolvente. El DB-HS 1 te obliga a mirar la exposición al agua, el grado de impermeabilidad y la solución constructiva. Por su parte, el DB-HE 1 pide limitar el consumo y controlar la transmitancia de lo que intervengas. El resultado dependerá de la zona climática, la orientación, el uso y los huecos.
Como punto de partida, mide y fotografía todo. Registra anchuras y alturas de paños, estado de juntas, deformaciones, corrosión, filtraciones y los accesos disponibles. Una inspección de dos o tres horas te puede salvar. Así evitas una oferta basada en superficies aproximadas que después se dispara por los remates o las sustituciones no previstas.
2. Elige un colaborador que pueda fabricar, no solo recomendar
Haz una pregunta sencilla para evitar sustos: ¿la empresa fabrica e instala la solución o solo comercializa un sistema? En fachadas de aluminio y vidrio, adaptar despieces, encuentros y tolerancias es vital. Sobre todo cuando el proyecto se sale de la modulación estándar.
IMFALÚ fabrica e instala fachadas de aluminio y vidrio. También se encarga del mantenimiento, reparación, regeneración y rehabilitación. Trabajan con muro cortina, fachada acristalada, fachada de aluminio, fachada ventilada y lucernarios. Ojo, no ejecutan fachadas de obra, SATE, morteros, revocos ni trabajos de albañilería.
Esa especialización permite centrar la coordinación en la envolvente ligera. Para una obra nueva puedes consultar el servicio de fabricación e instalación de fachadas. Si el edificio ya está en uso, valora una intervención de rehabilitación de fachadas con un alcance bien definido.
Qué pedir en la primera reunión
- Experiencia real en edificios de uso y escala parecidos a los tuyos.
- Una persona responsable de ingeniería y otra de obra.
- Detalles constructivos de encuentros habituales: forjados, petos, esquinas, coronaciones y arranques.
- Prestaciones justificadas de todo el conjunto, no solo del perfil.
- Un sistema de control de cambios y revisión de planos claro.
- Plan de mantenimiento, acceso y sustitución futura de vidrios.
- Referencias de clientes profesionales: hoteles, oficinas, property managers o administradores de fincas.
No te quedes solo con fotos de proyectos terminados. Pregunta cómo resolvieron las tolerancias de la estructura. Interésate por la información que necesitaron del estudio y quién tomó cada decisión durante el montaje.
Revisa también la documentación de producto. Comprueba el marcado CE cuando proceda, las declaraciones de prestaciones, las fichas de vidrio y la clasificación de reacción al fuego de los componentes. En una licitación, deja claro si la empresa aporta cálculo, planos de taller, muestras, ensayos y la documentación final. O si alguna de esas tareas se queda en tu mesa.
3. Pasa del concepto al detalle constructivo
La fase de diseño tiene que convertir la idea formal en una fachada medible. Aquí compruebas la modulación, el peso de los vidrios, las fijaciones, las juntas y los drenajes. La clave está en verificar la compatibilidad con la estructura, la impermeabilización, las instalaciones y la protección contra incendios.

En un muro cortina no basta con dibujar una retícula limpia. Tienes que definir cómo se absorben los movimientos entre plantas y cómo se evacua el agua infiltrada. Deja claros dónde van las aperturas y cómo se cambia un vidrio sin desmontar media fachada. En una ventilada, la cámara, la subestructura, el aislamiento y las entradas de aire deben coordinarse desde el inicio.
La eficiencia energética no se arregla eligiendo un vidrio con un buen valor U de forma aislada. El comportamiento real depende de todo el conjunto: marco, intercalarios, juntas, puentes térmicos, orientación, factor solar y proporción de huecos. Para justificar la solución, te hará falta cálculos térmicos, acústicos, de viento y de cargas.
El CTE te pide verificar la transmitancia y el control solar según tu zona climática y el uso del edificio. No hay un valor U universal. La propuesta debe justificarse dentro del proyecto y encajar con las exigencias de energía, salubridad y seguridad.
En la práctica, lo mejor es fijar objetivos antes de comparar productos. Busca una reducción de la demanda de refrigeración, una mejora acústica de al menos una categoría o una bajanza real de infiltraciones. En oficinas orientadas al sur, un vidrio selectivo con protecciones solares exteriores suele dar mejor resultado que poner un vidrio mucho más gordo a lo loco.
4. Compara soluciones con una matriz, no con impresiones
La personalización tiene sentido cuando responde a una necesidad real. Al comparar muro cortina, fachada acristalada o fachada ventilada, usa una tabla sencilla. Mete ahí tus criterios técnicos y económicos para verlo más claro.
| Criterio | Qué debes comprobar |
|---|---|
| Estética | Ritmo de juntas, color, textura, reflejo y posibilidad de piezas especiales |
| Prestaciones | Transmitancia, factor solar, acústica, estanqueidad y resistencia al viento |
| Peso | Cargas sobre forjados, anclajes y medios auxiliares de montaje |
| Plazo | Disponibilidad de perfiles, vidrio, paneles y tiempo de fabricación |
| Mantenimiento | Limpieza, acceso, reposición de piezas y vida útil de juntas |
| Coste | Fabricación, montaje, medios auxiliares, remates y mantenimiento posterior |
Materiales como el aluminio, el vidrio de altas prestaciones, el fibrocemento o soluciones minerales como STONEO te dan opciones muy distintas. La elección no puede basarse en una moda pasajera. Tiene que encajar con el soporte, el presupuesto, la exposición ambiental y el lenguaje del propio edificio.
La sostenibilidad se trabaja con decisiones verificables. Reducir la demanda energética, aumentar la durabilidad, pensar en la desmontabilidad o usar contenido reciclado. Si vas a por certificaciones LEED o BREEAM, pide la documentación ambiental de cada solución desde el primer día.
En edificios que ya existen, estudia si quieres bajar el consumo, resolver patologías o ambas cosas. Mejorar la estanqueidad reduce las infiltraciones y las quejas de los usuarios. Ahora bien, no hace milagros si el problema de fondo son los puentes térmicos. El IDAE ofrece criterios y documentación sobre rehabilitación energética que te ayudarán a justificar las medidas.
5. Cierra el presupuesto antes de cerrar los planos
Los sobrecostes suelen aparecer en partidas que el diseño inicial no ha concretado. Hablo de góndolas, andamios, plataformas, sellados, remates, encuentros con cubierta o cambio de vidrios de gran formato. Pide una oferta muy desglosada. Separa suministro, fabricación, transporte, elevación, montaje, pruebas y puesta en servicio.
Incluye siempre una lista de exclusiones. Si una solución necesita trabajos de albañilería, impermeabilización o estructura por parte de otra empresa, déjalo por escrito. IMFALÚ se centra en fachadas de aluminio y vidrio. Delimitar ese alcance evita que te atribuyan trabajos que no entran en su especialidad.
Para una rehabilitación, no presupuestes a ciegas. Una auditoría de fachadas identifica filtraciones, pérdida de estanqueidad, corrosión o fallos de sellado. Después, un informe técnico te sirve para ordenar las actuaciones según su urgencia y coste.
Si gestionas una comunidad de vecinos, separa tres escenarios: la urgencia para evitar daños, la reparación funcional y la mejora energética. Esta clasificación te facilita explicar a la propiedad por qué hace falta un sellado inmediato. Aunque la sustitución completa se programe para el año siguiente, hay que atajar los riesgos cuanto antes.

En edificios residenciales, revisa si tienes una Inspección Técnica del Edificio pendiente o desfavorable. La ITE no sustituye al proyecto de reparación, pero te da datos sobre conservación, seguridad y accesibilidad. En Cataluña, consulta los criterios y trámites de Habitatge de la Generalitat antes de cerrar el papeleo.
6. Programa la colaboración por hitos
Un calendario útil no dice simplemente “fabricación: ocho semanas". Tiene que definir qué información debe estar aprobada para arrancar cada fase. Los plazos son orientativos y dependen de la geometría, los materiales, el vidrio especial y la disponibilidad en obra.
- Reunión de alcance y documentación: una semana para recopilar planos, mediciones, fotografías, requisitos y condicionantes.
- Antepropuesta técnica y económica: entre una y tres semanas para comparar sistemas, modulación, prestaciones y orden de magnitud.
- Ingeniería de detalle: aproximadamente dos a seis semanas, según la complejidad y las interfaces con otros gremios.
- Muestras o prototipo: entre dos y ocho semanas si hay acabados singulares, piezas especiales o ensayos.
- Fabricación y logística: normalmente varias semanas; debe coordinarse con la secuencia real de obra.
- Montaje y control: se organiza por paños o plantas, con revisiones de aplomado, juntas, fijaciones y sellados.
Si la actuación entra en ayudas de rehabilitación, mete el papeleo desde el principio. El RD 853/2021 regula estas ayudas para vivienda residencial y social. Te exige cumplir ciertos requisitos de reducción de demanda o consumo y justificar las actuaciones. Los plazos de cada convocatoria cambian según la administración. Por eso, no esperes a la oferta final para tramitarlo.
No apruebes una muestra fijándote solo en el color. Comprueba la junta, el encuentro entre materiales y la textura a la distancia real. Piensa también en cómo se va a limpiar o reparar esa superficie. Una muestra bien documentada reduce muchísimo los cambios durante la instalación.
7. Controla la ejecución y deja preparada la siguiente etapa
Durante el montaje, la dirección facultativa debe recibir información constante sobre avances, incidencias y cambios aprobados. Las fotos de los puntos singulares y los partes de control facilitan la recepción. Además, te permiten gestionar las garantías con un buen respaldo documental.
En fachadas acristaladas, las pruebas de estanqueidad dan evidencias claras del comportamiento del sistema. Sirven para localizar filtraciones antes de que se conviertan en un problema general. IMFALÚ realiza estas pruebas de estanqueidad. También repara juntas, herrajes, perfiles y vidrios cuando el edificio ya está en servicio.
Entrega al propietario un manual sencillo. Debe incluir la periodicidad de limpieza, la revisión de sellados, los accesos, los repuestos y los teléfonos de asistencia. Un plan de mantenimiento preventivo se aprueba mucho mejor si lo explicas con fotos, zonas de actuación y prioridades. Una lista genérica de tareas no convence a nadie.
Para un property manager, el calendario mínimo debe tener una inspección visual semestral en las zonas más expuestas. Añade una revisión anual de juntas y herrajes. Y no te olvides de hacer una comprobación extra después de los temporales o de trabajar en cubierta. En edificios altos, documenta el sistema de acceso y cómo se cambian las piezas para evitar improvisar.
Una colaboración basada en experiencia real
IMFALÚ trabaja desde Cornellà de Llobregat y actúa en Barcelona y toda su área metropolitana. En tres décadas ha intervenido en más de 150 edificios. Hablamos de unos 300.000 m² de fachada de aluminio y vidrio.
Entre sus referencias están el WTC Cornellà, donde trabaja desde 2013. También el hotel Meliá o el Edificio Ski, con 13.500 m². La lista sigue con Parc Vallsolana en Sant Cugat (desde 2016), Torre Tarragona, con 10.000 m², y el Hotel Roselló.
Estos proyectos demuestran una realidad clara: la fachada no termina cuando se retira la última plataforma. Oficinas, hoteles y edificios corporativos necesitan mantener la estanqueidad, la imagen y el funcionamiento durante muchos años. Por eso resulta tan útil contar desde el diseño con una empresa que domine la fabricación y la instalación. Y que sepa de mantenimiento, reparación y regeneración.
Si quieres contrastar una solución, prepara los planos, fotos, mediciones aproximadas y el calendario de obra. Puedes contactar con IMFALÚ para valorar el alcance técnico o revisar más proyectos realizados. Para profundizar en el tema energético, echa un vistazo a nuestra guía sobre ahorro energético en fachadas.
Preguntas frecuentes
¿En qué fase del proyecto debemos contactar con IMFALÚ para diseñar la fachada?
Lo ideal es implicarnos durante la fase de anteproyecto o proyecto básico, así podemos optimizar el diseño de la fachada de aluminio y vidrio, ajustar presupuestos y adelantar plazos de fabricación.
¿Qué documentación técnica necesitáis del arquitecto para preparar el presupuesto de la fachada?
Necesitamos los planos de planta y alzado, los detalles constructivos de los encuentros con forjados y cubiertas, y los requerimientos de prestaciones del CTE, especialmente los apartados HE1 y HS1.
¿La colaboración entre el arquitecto y el fabricante de fachadas alargan el plazo de ejecución?
Al contrario, una coordinación temprana entre el arquitecto y el fabricante de fachadas reduce hasta un 20% los plazos totales, ya que se anticipan conflictos constructivos y se paralelizan las fases de ingeniería y producción.
¿Qué certificaciones de fachadas de aluminio y vidrio exige el Ayuntamiento de Barcelona?
Además del cumplimiento del Documento Básico del CTE, en Barcelona es obligatorio justificar la clase de reacción al fuego (Euroclase) del conjunto y, según el distrito, aportar el estudio de reflexión lumínica si la fachada está orientada a edificios colindantes.
¿Hasta qué punto podéis personalizar el diseño de la fachada sin encarecer el presupuesto?
Te recomendamos trabajar con sistemas modulares certificados y limitar las piezas especiales a los encuentros singulares; manteniendo una retícula regular puedes lograr diseños únicos sin que el coste de la fachada se dispare.
Contenido elaborado con asistencia de IA y revisado por el equipo de IMFALÚ.




