El Libro del Edificio y mantenimiento funcionan como dos piezas del mismo engranaje: el documento reúne la información técnica y las instrucciones de conservación; el mantenimiento ejecuta y registra las revisiones. Si gestionas una comunidad, un hotel o una oficina con muro cortina, lo más eficaz suele ser combinar el Libro del Edificio o el LEEx con una inspección técnica de la fachada y un contrato preventivo.
Aquí no va solo de cumplir un trámite documental. Un historial ordenado te dice qué sellante se usó, cuándo se cambió un vidrio, qué zonas filtran y qué reparaciones quedan pendientes. Con esa información reduces las decisiones improvisadas, comparas presupuestos con criterio y justificas inversiones ante la propiedad. La clave está en tenerlo siempre al día.
Qué documentos pueden confundirse
No todos los edificios necesitan el mismo documento. La edad, el uso, la comunidad autónoma y si hay o no una obra de rehabilitación condicionan la solución.
| Opción | Para qué sirve | Cuándo tiene sentido |
|---|---|---|
| Libro del Edificio | Recoge proyecto, planos, materiales, certificados, instrucciones de uso y mantenimiento | Edificios de nueva construcción y determinados supuestos de reforma |
| Libro del Edificio Existente (LEEx) | Analiza el estado actual, el potencial de mejora y las actuaciones recomendadas | Edificios existentes que proyectan rehabilitación, especialmente energética |
| ITE o IEE | Evalúa conservación, accesibilidad y, en el caso del IEE, eficiencia energética | Cuando lo exige la normativa autonómica o municipal, o antes de una intervención |
| Plan de mantenimiento | Define tareas, frecuencias, responsables, costes e incidencias | Siempre que se quiera conservar el inmueble con criterio preventivo |
El Código Técnico de la Edificación contempla, en el artículo 6 del Real Decreto 314/2006, que la documentación del edificio terminado incluya instrucciones de uso y mantenimiento. La aplicación concreta, eso sí, varía según la comunidad autónoma.
En Cataluña, por poner un ejemplo, la obligación de pasar la ITE depende de la antigüedad y la tipología del edificio. Como referencia general: los plurifamiliares construidos hasta 1971 solían tener que inspeccionarse antes de 2016; los levantados entre 1971 y 1981, antes de 2017; y los posteriores a 1981, cuando alcanzan la antigüedad exigida. Verifica siempre el calendario vigente y las ordenanzas del municipio.
Ojo: la ITE no sustituye el mantenimiento diario. Identifica deficiencias y puede exigir medidas, pero no explica por sí sola cómo revisar juntas, anclajes, desagües o vidrios de una fachada ligera. En edificios terciarios conviene además comprobar si el uso, la licencia, la prevención de riesgos o el contrato de arrendamiento añaden exigencias.
¿Qué aporta realmente el Libro del Edificio Existente?
El LEEx resulta especialmente útil cuando el edificio va a pedir ayudas o necesita ordenar una rehabilitación. El Real Decreto 853/2021 lo vincula a un diagnóstico del inmueble, un manual de uso y mantenimiento y un plan de actuaciones de renovación. En muchas convocatorias se exige además que lo redacte un técnico competente y que se integre con la documentación energética y administrativa de la actuación.
Ese plan debe estudiar medidas capaces de superar el 30 % de ahorro de energía primaria no renovable y suele organizarse en tres niveles: entre el 30 % y el 45 %, entre el 45 % y el 60 %, y más del 60 %. El porcentaje no se consigue redactando el documento, sino definiendo y ejecutando actuaciones justificadas con cálculos técnicos.
El Real Decreto 853/2021 marcó el marco de los programas de rehabilitación residencial financiados con fondos europeos, pero cada convocatoria fija documentación, plazos y condiciones adicionales. Por eso, antes de comprometer una obra, revisa la convocatoria autonómica, la fecha de solicitud, la compatibilidad de ayudas y el plazo de justificación. Y recuerda: una ayuda concedida no elimina la necesidad de contratar dirección facultativa, coordinación de seguridad o control de calidad cuando proceda.
En una fachada de aluminio y vidrio, el análisis puede incluir el estado de los sellados, la permeabilidad al aire, las entradas de agua, el comportamiento solar del vidrio, los puentes térmicos y la necesidad de sustituir unidades deterioradas. También debe estudiar la orientación: un vidrio con control solar reduce cargas de refrigeración en fachadas sur y oeste, pero puede empeorar la iluminación natural o cambiar el aspecto exterior.
A veces basta una actuación localizada; otras veces conviene una rehabilitación más amplia. Antes de cambiar vidrios sin más, comprueba espesores, peso, compatibilidad con herrajes, capacidad de los perfiles y condiciones de seguridad. El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) ofrece criterios y documentación de referencia sobre rehabilitación energética y eficiencia que complementan el diagnóstico.

Si quieres saber qué debe contener una inspección antes de decidir, consulta nuestra guía sobre qué incluye una auditoría de fachadas. La auditoría aporta información operativa para presupuestar; el LEEx tiene además una función documental y puede formar parte de la tramitación de ayudas.
Comparativa: ¿quién elabora cada documento?
La documentación técnica debe coordinarla un profesional competente: normalmente arquitectos, arquitectos técnicos o ingenieros según el alcance del trabajo y la normativa aplicable. Una empresa especializada en fachadas puede aportar la inspección del cerramiento, los ensayos, la valoración de reparaciones y la definición de soluciones, pero no debe presentarse como redactora de un documento que legalmente corresponde a otro técnico.
La comunidad de propietarios suele intervenir a través del administrador y del presidente. En edificios de oficinas, el property manager centraliza la información, coordina accesos y valida las ventanas de trabajo. En hoteles, el plan debe además evitar interferencias con huéspedes y actividad comercial.
Una documentación útil debería incluir, como mínimo:
- Identificación del edificio, año de construcción, uso, superficies y agentes que intervinieron.
- Planos, detalles constructivos, fichas de materiales y garantías.
- Descripción de la fachada: muro cortina, fachada acristalada, fachada ventilada, lucernarios y encuentros.
- Instrucciones de limpieza, uso, seguridad y conservación.
- Programa de revisiones con periodicidad, responsable y criterio de aceptación.
- Registro de incidencias con fotografías, informes, facturas y reparaciones ejecutadas.
- Diagnóstico de deficiencias y prioridades, separando urgencias de mejoras.
- Presupuesto orientativo y fases de actuación cuando exista rehabilitación.
En un edificio con muro cortina conviene añadir una identificación por ejes, plantas o paños. Así, una filtración "en la fachada norte" se convierte en una incidencia localizable: planta 4, eje 7, encuentro entre montante y travesaño. Este sistema ahorra tiempo en visitas posteriores y permite comprobar si una reparación ha resuelto de verdad el problema.
Guardar el archivo en PDF no basta. Si cada revisión añade fecha, zona inspeccionada, fotografías y actuación recomendada, el documento pasa de trámite olvidado en el despacho del administrador a herramienta de gestión. Ahí está la diferencia.
Qué debe revisar el plan de mantenimiento de una fachada ligera
El aluminio y el vidrio envejecen de forma distinta. Las manchas o una junta abierta son señales visibles de un posible problema, pero pueden responder a causas muy diferentes: movimientos del edificio, envejecimiento del sellante, drenajes obstruidos, fijaciones deterioradas o una colocación incorrecta.
El plan debe distinguir entre inspección, limpieza, ajuste y reparación. Limpiar un perfil no corrige una entrada de agua; aplicar silicona sobre un sellado defectuoso puede tapar el origen unos meses y encarecer después la reparación correcta. En fachadas ligeras, el agua se localiza siguiendo juntas, cámaras, vierteaguas y puntos de evacuación, no solo el punto donde aparece la mancha interior.
Un calendario razonable para un edificio de oficinas o un hotel puede plantearse así:
- Cada seis o doce meses: inspección visual de sellados, juntas, perfiles, vierteaguas, rejillas y desagües; revisión de vidrios dañados y limpieza compatible con los materiales.
- Anualmente: comprobación de anclajes accesibles, aperturas, herrajes, burletes, gomas y puntos con antecedentes de filtración. Documenta el resultado con fotografías.
- Cada dos o tres años: inspección más detallada de zonas singulares, encuentros con cubierta, coronaciones, esquinas, lucernarios y áreas con mayor exposición.
- Cuando existan indicios: pruebas de estanqueidad, mediciones o catas para localizar el origen de una entrada de agua antes de sellar sin diagnóstico.
- Después de una reparación: registrar material, zona, fecha, garantía y cuándo conviene la siguiente comprobación.
En zonas costeras o industriales, la frecuencia puede tener que aumentar por la salinidad, la contaminación y la humedad. Adelanta también las revisiones después de episodios de viento intenso, granizo o lluvias extraordinarias, sobre todo si hay lamas, paneles, vidrios de gran tamaño o elementos suspendidos.
El mantenimiento preventivo de fachadas permite anticipar estas tareas. Si ya hay agua, piezas sueltas, roturas o fallos de funcionamiento, necesitas mantenimiento correctivo y, en ciertos casos, una reparación específica; las dos actuaciones no deben mezclarse en el presupuesto.

Costes y plazos orientativos
No existe un precio oficial único para el Libro del Edificio, el LEEx o el mantenimiento de una fachada. El coste depende de la superficie, la documentación disponible, la altura, los medios auxiliares, el número de elementos y el nivel de detalle solicitado.
Como referencia de planificación: una inspección visual de un edificio pequeño puede organizarse en una o dos jornadas. Un inmueble con gran superficie de muro cortina, accesos complejos o ensayos puede requerir varias semanas entre visita, análisis y entrega del informe. Y la redacción completa de un LEEx suele llevar más tiempo, porque integra diagnóstico, eficiencia energética y plan de actuaciones.
En una comunidad de tamaño medio, la toma de datos puede ocupar entre una y tres semanas si hay que acceder a viviendas, cubierta, locales y cuartos técnicos. Una reparación localizada se ejecuta en días; una actuación por plantas, con plataforma elevadora o andamio, puede alargarse de uno a varios meses. Son plazos de planificación, no compromisos cerrados: el acceso, el suministro de vidrio y los permisos pueden alterarlos.
Pide una propuesta que separe con claridad honorarios técnicos, medios de acceso, ensayos, limpieza, reparación, sustitución de vidrio y seguimiento. Así evitarás comparar una visita comercial básica con una inspección documentada. Exige también saber qué entregables recibirás: planos marcados, reportaje fotográfico, matriz de prioridades, mediciones y presupuesto por unidades.
En IMFALÚ realizamos auditorías de fachadas, informes técnicos y trabajos sobre cerramientos de aluminio y vidrio. No hacemos fachada de obra, SATE, morteros ni albañilería; nuestro campo es la fabricación, instalación, conservación, reparación, regeneración y rehabilitación de fachadas ligeras.
La recomendación para administradores y property managers
Si el edificio ya tiene Libro del Edificio, empieza comprobando si refleja la fachada que existe hoy. Reformas, cambios de vidrio, reparaciones y sustituciones de sellado deben incorporarse al historial. Si el documento no existe o está incompleto, no redactes un plan genérico copiando frecuencias: primero hay que conocer el sistema instalado y su estado.
La secuencia más práctica es esta:
- Revisar la documentación disponible y las obligaciones de ITE o IEE.
- Encargar una inspección específica de la fachada y sus puntos singulares.
- Separar riesgos inmediatos, reparaciones necesarias y mejoras energéticas.
- Integrar las actuaciones en el Libro del Edificio, el LEEx o el archivo técnico correspondiente.
- Contratar un programa preventivo con responsable, frecuencias y evidencias de cada visita.
- Revisar cada año el plan con el historial real de averías y costes.
Usa una matriz sencilla de prioridades. Nivel 1: riesgo para personas, desprendimientos, vidrio roto o pérdida de estabilidad. Nivel 2: filtraciones activas, deterioro acelerado o fallos que puedan dañar interiores. Nivel 3: pérdida de prestaciones, desgaste estético o mejora energética programable. Esta clasificación ayuda a que la junta o la propiedad apruebe primero lo urgente sin perder de vista la inversión futura.
IMFALÚ trabaja desde Cornellà de Llobregat para Barcelona y su área metropolitana. El equipo suma más de 30 años de oficio y ha intervenido en más de 150 edificios, con más de 300.000 m² de fachada. Entre los proyectos figuran el WTC Cornellà, con mantenimiento de oficinas desde 2013; el hotel Meliá o Edificio Ski, con 13.500 m²; Parc Vallsolana, en Sant Cugat; Torre Tarragona, con 10.000 m²; y el Hotel Roselló.
Si gestionas un inmueble con muro cortina, no esperes a una filtración o a una ITE desfavorable. Un diagnóstico temprano te permite decidir si basta con reparar y regenerar, si hay que sustituir componentes o si tiene sentido plantear una rehabilitación energética. También ayuda a programar los trabajos sin detener la actividad del edificio.
Puedes ampliar criterios sobre periodicidades en la guía cada cuánto revisar una fachada y solicitar una valoración técnica a través de contacto.
Preguntas frecuentes
¿Con qué frecuencia debe hacerse el mantenimiento del libro del edificio en una comunidad de Barcelona?
Actualízalo al menos una vez al año, coincidiendo con la revisión de instalaciones obligatorias (ascensores, gas, electricidad y protección contra incendios), y siempre que se realicen obras o reparaciones relevantes en fachadas o cubiertas.
¿Qué documentación de fachada debe incluirse en el libro del edificio tras rehabilitar una fachada de aluminio y vidrio?
Incluye las actas de recepción de obra, los planos actualizados, certificados de calidad de los materiales instalados, garantías del fabricante y el mantenimiento previsto para carpinterías, sellados y acristalamientos.
¿Quién es el responsable de custodiar y actualizar el libro del edificio en una comunidad de propietarios?
La responsabilidad recae en la comunidad de propietarios, que normalmente la delega en el administrador de fincas; su custodia debe garantizarse incluso cuando cambie la empresa administradora.
¿Qué revisiones periódicas de fachadas conviene registrar en el libro del edificio en Barcelona?
Registra como mínimo la inspección visual anual de anclajes, sellados de aluminio y vidrios, la revisión técnica cada 5-10 años y las inspecciones que exige el Ayuntamiento de Barcelona para edificios de más de cierta antigüedad, guardando siempre los informes.
¿Se puede reconstruir el libro del edificio si la construcción original no lo incluyó o se ha perdido?
Sí, un técnico competente puede elaborarlo de forma retrospectiva recopilando proyecto original, licencias, actas de inspecciones técnicas y documentación de reformas; es especialmente útil antes de acometer obras en fachada.
Contenido elaborado con asistencia de IA y revisado por el equipo de IMFALÚ.




